Cómo enseñar a los niños a recoger sus juguetes de forma divertida y respetuosa
Enseñarles a ordenar desde pequeños no significa imponer ni castigar, sino acostumbrar poco a poco al niño a que ordenar sus juguetes forme parte de sus tareas cotidianas. Convertir el momento de recoger en algo lúdico ayuda a crear un verdadero hábito de recoger. Cuando cada objeto tiene su lugar —la caja correspondiente, el propio espacio, saber dónde va cada tipo de juguete—, almacenar los juguetes se vuelve fácil y accesible.
La clave está en cómo enseñar sin presionar: con canciones, juegos y ejemplos cotidianos, el niño aprende que mantener el orden también es parte de jugar con los juguetes. Es fundamental darles tiempo, reforzar con elogios (“¡Qué bien pusiste los bloques en su caja!”) y usar refuerzo positivo en lugar de castigos o amenazas. Así, los niños aprenden a ordenar con gusto, desarrollan responsabilidad y entienden que hacerse responsable de su entorno también es crecer.
Por qué es importante enseñar a recoger juguetes

Ayuda a que el niño sepa dónde va cada cosa, fomentando organización y claridad mental.
Potencia el desarrollo de habilidades como la autonomía y la responsabilidad desde temprana edad.
Contribuye a mantener los espacios ordenados en casa o en la escuela, lo que facilita la concentración y el juego de calidad.
Refuerza la idea de que jugar y guardar forman parte del mismo ciclo: después de usar, toca guardar los juguetes en su lugar correspondiente.
Preparar el entorno: base del éxito

Para que un niño pueda recoger sus juguetes de forma autónoma, el entorno debe invitar a hacerlo:
Estanterías bajas y abiertas o cajas etiquetadas (con dibujos o colores) para que el peque identifique fácilmente el lugar de cada juguete.
Un cesto o cesta por categoría: peluches, bloques, libros, etc.
Evitar baúles grandes donde se tira todo mezclado: impiden que el niño relacione cada objeto con su sitio.
Rutinas y estrategias paso a paso
Establecer un momento de recoger cada día (por ejemplo, antes de cenar) y anunciarlo con tiempo: “En 5 minutos cantamos la canción de guardar”.
Modelar primero: recoger en equipo (“Yo pongo los libros, ¿tú los autos?”) para que el niño aprenda con el ejemplo.
Preguntar en vez de ordenar: “¿Querés empezar por los juguetes grandes o pequeños?”; eso le da control y refuerza la participación.
Hacer del orden un juego
Crear una canción mientras recoge: algo simple como “Juguetes al cesto, que ya viene el resto”.
Usar temporizadores visuales (como reloj de arena o luces de colores) para marcar el tiempo sin presiones.
Hacer juegos tipo “detective”: “¿Dónde está el peluche rojo? ¡Llevémoslo a su cama!”.
Edad por edad: cómo adaptar el hábito

2–3 años
Iniciar con 2 o 3 juguetes a la vez.
Acompañar físicamente: guiar su mano hacia la caja.
Elogiar cada acción: “¡Qué bien pusiste el bloque en su lugar!”
4–6 años
Pueden recoger de forma más independiente con recordatorios suaves.
Refuerzo con stickers o dibujos tras 5 días de orden sostenido.
Usar frases como: “Gracias por guardar los juguetes, ahora hay espacio para jugar más”.
Errores comunes al enseñar a ordenar

Chantajes o amenazas (“No hay cuento si no recogés”): dañan la motivación interna.
Rescatar todo el tiempo: si siempre recogés tú, el niño no lo verá como su responsabilidad.
Esperar perfección: está aprendiendo; es normal que al principio no quede todo perfecto.
Enseñar a recoger los juguetes no es solo mantener la casa ordenada. Es una oportunidad diaria para enseñar valores como el esfuerzo, la autonomía y el respeto por el espacio compartido. Si lo hacemos desde la conexión y el juego, los niños lo incorporan como algo natural, no como una tarea pesada.