Cómo gestionar las rabietas según Montessori: empatía, validación y límites

37 Vistas
 

 

Un adulto tranquilo arrodillado para hablar a la altura de los ojos con un niño que llora

En el enfoque Montessori, una rabieta o berrinche no se considera una "mala conducta", sino una forma legítima de expresar un disgusto o una necesidad emocional no satisfecha. Muchas veces, el niño o niña aún no sabe cómo reaccionar, hablarle al adulto o identificar lo que le frustra, y por eso puede patalear, llorar o gritar.

Gestionarlas desde una mirada respetuosa, como propone Montessori en casa, implica observar con empatía, validar lo que siente el niño y acompañarlo sin castigos ni amenazas. Los consejos Montessori para este tipo de situaciones incluyen preparar el entorno, ofrecer opciones claras, mantener rutinas estables y, sobre todo, actuar como modelo emocional. El objetivo no es evitar toda rabia, sino prevenir rabietas innecesarias y enseñar a transitar el malestar con seguridad y respeto.

¿Por qué surgen las rabietas según Montessori?

La filosofía Montessori entiende las rabietas como una respuesta emocional a necesidades básicas no satisfechas o a obstáculos en la búsqueda de autonomía.

Causas comunes:

  • Hambre, sueño o sobrecansancio
  • Ambiente no adaptado (no puede alcanzar juguetes, ropa difícil de usar)
  • Falta de control sobre decisiones simples
  • Interrupción de una actividad concentrada
  • Incoherencia en los límites

Prevención: cómo evitar rabietas desde el método Montessori

Las rabietas Montessori.png

La prevención es una de las claves más efectivas en Montessori para reducir rabietas innecesarias.

1. Ambiente preparado

Organiza el hogar para que el niño pueda actuar por sí mismo:

  • Percheros a su altura
  • Juguetes accesibles y ordenados
  • Utensilios adaptados (vaso pequeño, escoba infantil)

➡️ Esto reduce rabietas por frustración al no poder “hacerlo solo”.

2. Rutinas predecibles

Avisar los cambios (por ejemplo, usando temporizador visual) y respetar los ritmos del niño ayuda a que se sienta seguro:

“En 5 minutos vamos a bañarnos. ¿Querés llevar tu pato o el barco?”

3. Opciones limitadas

Dar pequeñas decisiones que dan sensación de control:

“¿Querés usar la remera azul o la verde?”

4. Trabajo con propósito

Las actividades prácticas (regar plantas, poner la mesa, limpiar su rincón) dan autonomía y calman la mente, reduciendo aburrimiento e irritabilidad.

¿Cómo gestionar las rabietas según Montessori? La clave está en la prevención 

La rabieta es una tormenta emocional. Montessori propone que el adulto sea el refugio, no el juez.

1. Mantén la calma

Respira. Arrodíllate para estar a su altura y dile:

“Veo que estás enojado. Estoy acá contigo.”

No grites, no discutas, no expliques demasiado. Tu serenidad es el ejemplo que necesita.

2. No interrumpas si no hay peligro

Si el niño solo llora, no hace falta intervenir. El llanto es una descarga natural que no debe reprimirse. Solo actúa si hay riesgo físico.

3. Ofrece un espacio de calma

Puede ser un rincón con cojines, una botella de la calma, una lámpara suave…

No es un “castigo en soledad”, sino un lugar para regularse acompañado.

4. Valida, pero no cedas siempre

Puedes contener sin ceder:

“Sé que querés seguir jugando, pero es hora de dormir. Podemos seguir mañana.”

Después de la rabieta: reparar y crecer

Después de la rabieta reparar y crecer.png

1. Habla cuando estén tranquilos

“¿Qué creés que pasó? ¿Estás cansado o enojado?”

Este momento enseña autoconocimiento y lenguaje emocional.

2. Reparar juntos

Si rompió o desordenó algo, invita a reparar contigo:

“Vamos a guardar estos juguetes para que mañana puedas jugar mejor.”

No se trata de castigo, sino de responsabilidad natural.

3. Refuerza su esfuerzo

“Te costó mucho calmarte y lo lograste. Eso es muy valiente.”

Resaltar sus logros emocionales fortalece su autoestima.

Lo que Montessori NO recomienda hacer ante una rabieta

❌ Amenazar o castigar

“No vas a salir nunca más” o “Ya no te quiero” dañan el vínculo y enseñan miedo, no autocontrol.

❌ Ignorar completamente

Puede hacer sentir al niño que su emoción es molesta o insignificante.

❌ Distraer siempre

Decir “Mirá ese pájaro” para evitar la emoción impide que el niño aprenda a gestionarla.

¿Y si las rabietas son muy frecuentes?

Si tu hijo tiene más de 4 años y las rabietas son diarias, intensas y afectan su día a día, puede ser útil:

  • Observar sus necesidades básicas (¿duerme bien? ¿come a tiempo?)
  • Evaluar si hay cambios grandes en su vida (mudanza, hermano nuevo)
  • Consultar con un psicólogo o guía Montessori

Rabietas como oportunidad para crecer

Rabietas como oportunidad para crecer.png

Las rabietas no son fallos de crianza ni malas conductas. Son momentos donde el niño grita lo que aún no sabe decir.

María Montessori afirmaba que el niño es constructor de sí mismo. Acompañarlo en su frustración, sin negarla ni exagerarla, es educar en la libertad con límites, en el respeto mutuo y la empatía verdadera.

Porque detrás de cada rabieta… hay un niño que necesita ser visto, comprendido y amado.

 

 
Publicado en: Beneficios Montessori

Iniciar sesión

Menú

Your cart

No hay más artículos en su carrito