Vocabulario en la educación infantil: qué es, cómo se desarrolla y actividades para enriquecerlo

El vocabulario infantil es una base esencial en el desarrollo del lenguaje para niños, especialmente en la etapa preescolar y primario. Durante los primeros años, los niños avanzan rápidamente desde los balbuceos hasta formar frases complejas, siempre que el entorno sea educativo, estimulante y disponible para el juego, la curiosidad y la expresión oral.
Para trabajar el vocabulario a través de experiencias cotidianas, es clave incluir actividades adaptadas a cada etapa del desarrollo. Juegos de clasificar, contar, aprender colores o ordenar por categorías favorecen la conciencia fonológica y amplían el repertorio léxico. La enseñanza del idioma puede apoyarse también en cuentos, canciones y algún juego de mesa temático, que además de divertir, fortalecen esta habilidad de forma natural.
Repetir, ampliar frases y ofrecer refuerzo positivo cuando el niño usa nuevas palabras ayuda a consolidar el aprendizaje sin presión, y convierte la ampliación del vocabulario en una experiencia enriquecedora y afectiva.
Qué es el vocabulario infantil y por qué es tan importante en la educación infantil
El vocabulario infantil se refiere al conjunto de palabras que un niño comprende y utiliza. No solo es clave para comunicarse, sino que es la base de la lectoescritura, la comprensión de ideas complejas, la interacción social y el éxito escolar posterior.
Desde los sonidos iniciales hasta frases completas, el lenguaje se construye sobre la exposición: cuanto más variada y rica sea la interacción verbal con el niño, mayor será su repertorio léxico y su capacidad para expresarse.
Cómo evoluciona el lenguaje según la edad
0–12 meses
Los bebés balbucean y empiezan a reconocer su nombre. Pueden decir palabras simples como “ma-má”. Responden al tono y gestos más que al significado específico.
12–24 meses
Su vocabulario crece a unas 10–50 palabras. Combinan dos palabras (“más agua”), señalan objetos nombrados y entienden instrucciones simples.
2–3 años
Pueden tener entre 200 y 450 palabras. Aparecen frases de 3 a 5 palabras, preguntas básicas y comprensión de conceptos simples.
3–4 años
Amplían a unas 900–1.000 palabras. Usan adjetivos, preposiciones y entienden opuestos como “grande/pequeño”.
4–5 años
Superan las 2.000 palabras y manejan oraciones compuestas, plurales y tiempos verbales simples. Juegan con rimas y cuentos con más complejidad.
Estrategias naturales para enriquecer el vocabulario infantil

Conversaciones descriptivas
En lugar de nombrar objetos de forma aislada, describirlos ayuda a ampliar significados. Por ejemplo, en vez de “pelota”, decir:
“La pelota roja rueda muy rápido por el césped.”
Esto expone al niño a adjetivos, verbos y contexto real.
Lectura diaria
Leer juntos cuentos ilustrados y pausar para hacer preguntas como:
“¿Qué está haciendo el gato?” o “¿Qué color es ese coche?” ayuda a fijar palabras nuevas en múltiples contextos.
Gestos y onomatopeyas
Usar gestos, sonidos y mímica —por ejemplo, “el perro hace guau-guau”— capta la atención y facilita la asociación entre palabra y significado.
Juegos de vocabulario para niños 
Juegos de clasificación por categoría
Pedir a los niños que agrupen tarjetas de animales, colores o partes del cuerpo favorece el reconocimiento y organización de palabras por sentido.
Tarjetas de vocabulario infantil
Las tarjetas con imágenes y palabras pueden servir para:
- Juegos tipo “memory” visual.
- Asociar palabra con objeto.
- Jugar “¿Dónde está…?” señalando la tarjeta correspondiente.
Adivinanzas y mímica
Actividades como adivinar objetos o acciones por descripción (“soy redondo y ruedo”) permiten que el niño use su vocabulario para identificar conceptos.
Juegos de rol
Representar escenas cotidianas (“vamos a la tienda”, “bañar muñecos”) invita a los niños a practicar palabras relacionadas con acciones y objetos del entorno.
Vocabulario básico según etapas y tipos de ejercicios

Para 2 a 4 años
- Juegos de colores y animales.
- Tarjetas visuales con objetos cotidianos.
- Cantar canciones con repeticiones.
Para 4 a 6 años
- Adivinanzas complejas.
- Clasificación avanzada por categorías (verbos, profesiones).
- Lectura interactiva con predicción de finales y conexión entre imágenes y palabras.
Estas actividades no solo divierten, sino que ayudan a integrar vocabulario en contextos reales, lo que es crucial para el desarrollo de la comprensión y la expresión verbal.
Señales que requieren atención
Aunque cada niño tiene su ritmo, es recomendable consultar con un especialista si:
- A los 2 años tiene menos de 50 palabras o no combina.
- A los 3 años aún utiliza frases de menos de dos palabras.
- Hay dificultades persistentes de comprensión o pronunciación que limitan la interacción.
La intervención temprana puede marcar una gran diferencia en la trayectoria del lenguaje.
Consejos para familias y educadores

- Hablar con frecuencia sobre actividades diarias: describir, narrar y preguntar.
- Evitar correcciones bruscas que inhiban la expresión espontánea.
- Usar rutinas para introducir vocabulario nuevo (hora del baño, paseo, comida).
- Integrar el juego como herramienta principal de aprendizaje.
Combinar diferentes herramientas —libros, tarjetas, canciones, juegos de mesa— para mantener el interés y variar la presentación del vocabulario.
Recursos didácticos: tarjetas y actividades que puedes usar

Las tarjetas de vocabulario infantil son excelentes recursos porque:
- Combinan imagen y palabra.
- Permiten juego, clasificación y memoria.
- Se pueden organizar por dificultad o temática.
Se pueden generar fácilmente en formatos PDF imprimibles para uso en casa o aula, adaptados a edades desde bebé hasta 6 años y más.
El vocabulario infantil se construye hablando, jugando y compartiendo

El vocabulario no se “enseña” solo con repetición; se desarrolla con interacción significativa, juegos, curiosidad y situaciones reales de comunicación. A través de actividades lúdicas que divierten y presentan palabras nuevas, los niños y niñas amplían su repertorio, mejoran su comprensión y ganan confianza para expresarse.
Incorporar actividades y recursos variados —como juegos de clasificación, tarjetas, cuentos y mímica— convierte el aprendizaje del vocabulario en una aventura compartida donde el lenguaje florece de forma natural.