"¡Yo puedo solito!": cómo acompañar este hito clave del desarrollo del niño

34 Vistas
 

 

Un niño apilando bloques de madera formando una torre alta en el suelo

Entre los 2 y 4 años, no es raro escuchar a un pequeño decir con seguridad: "¡Yo puedo solito!". Esta frase refleja una necesidad profunda de autonomía, que juega un rol central en su desarrollo emocional y en la construcción de su identidad. Lejos de ser solo una etapa simpática, representa un momento de gran importancia en la vida del niño.

Para las familias, especialmente para mamá o quienes pasan más tiempo en el cuidado diario, el desafío está en acompañar este proceso sin intervenir en exceso. Respetar los tiempos, ofrecer apoyo cuando se necesite y validar cada intento fortalece el valor que el niño se da a sí mismo.

Este cambio también invita a repensar la dinámica familiar y a abrir espacio para nuevas preguntas: ¿cuándo ayudar? ¿cuándo dar un paso atrás? Encontrar ese equilibrio es clave para fomentar la seguridad, la responsabilidad y la confianza desde los primeros años.

¿Por qué es importante el "yo puedo solito"?

  • Fomenta la autoestima: cuando el niño logra una tarea solo, se siente orgulloso. Esa confianza interna lo impulsa a seguir aprendiendo.
  • Desarrolla la capacidad y la perseverancia: equivocarse, volver a intentar y lograrlo refuerza la virtud del esfuerzo.
  • Reduce la dependencia emocional: un niño que siente que puede hacer cosas por sí mismo suele manejar mejor las emociones y frustraciones.

Estrategias para acompañar sin frustrar

Un niño pequeño apilando bloques y sonriendo a su torre.

A veces, ver a nuestro hijo batallar con una cremallera o derramar agua puede hacernos intervenir. Pero lo mejor es permitir que el niño pruebe, se equivoque y vuelva a intentar.

  • Dar tiempo y espacio: evitar apuros. Si necesita vestirse, anticipá 15 minutos extra. “¿Querés ponerte los pantalones vos solito?”
  • Ofrecer opciones limitadas: en lugar de imponer, ofrecer dos alternativas (“¿Vestimos la camiseta azul o la roja?”) da sensación de control sin abrumar.
  • Modelar antes de pedir: mostrale cómo hacerlo primero, lentamente, sin exigencias.

Actividades cotidianas que fortalecen esta habilidad

Desde acciones simples hasta rutinas del día a día, hay muchas maneras de cultivar la independencia:

2 a 3 años

  • Vestirse: sacarse calcetines, ponerse una gorra.
  • Higiene: lavarse las manos solo, secarse con su toalla.

3 a 5 años

  • Comida: servirse el agua, llevar su plato a la mesa.
  • Orden: guardar juguetes, ayudar a regar una planta.

Estas actividades ayudan al niño a crecer con confianza y a construir su identidad como persona capaz.

Errores comunes a evitar

  • Sobreproteger: frases como “yo lo hago por vos” limitan el desarrollo. Aunque parezca más rápido, permitir que lo intente es más valioso.
  • Inconsistencia: cambiar las reglas o intervenir solo a veces puede confundirlo.
  • Comparaciones: cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo. Evitar “tu hermana ya podía” ayuda a que mantenga su seguridad emocional.

Qué hacer si se frustra o no le sale

Un niño sube por las escaleras bajas del parque infantil solo mientras sujeta la barandilla

  • Elogiar el intento: “¡Qué bien que lo intentaste!” en lugar de enfocarse en el resultado.
  • Ofrecer ayuda mínima: “¿Querés que lo hagamos juntos esta vez?” y dejarle el control cuando esté listo.
  • Marcar límites con respeto: “Podés intentarlo solo, pero si duele o te molesta, avisame”.

El momento del "puedo solito" es una etapa preciosa y decisiva del crecimiento. Implica mucho más que aprender a vestirse o servirse comida: construye la autoestima, la capacidad de decisión y el respeto por sí mismo. Con paciencia y guía amorosa, acompañamos a nuestros hijos en este paso esencial hacia convertirse en personas seguras y responsables.

 
Publicado en: Pedagogía Montessori

Iniciar sesión

Menú

Your cart

No hay más artículos en su carrito